Fitch confirma la calificación de “Grado de Inversión”

de México de ‘BBB-’ (Triple B menos)

 

 

Fitch –Nueva York– (Septiembre 23, 2003): Fitch, la Agencia Calificadora Internacional, confirmó el día de hoy la calificación internacional de México de ‘BBB-’ (triple B menos) en moneda extranjera y de ‘BBB’ (triple B) en moneda local (Pesos). La perspectiva de dichas calificaciones permanece estable.

 

Las calificaciones de ‘Grado de Inversión’ de México se fundamentan en la fortaleza del marco estructural de la política macroeconómica del país, una menor carga de la deuda externa, una estrategia prudente de endeudamiento por parte del sector público y la continua integración con la economía de los Estados Unidos. Por otra parte, las calificaciones están limitadas por la debilidad estructural de las finanzas públicas, el avance lento de las reformas económicas, el menor dinamismo en las exportaciones debido en parte a la mayor competencia de otros países, así como la alta desigualdad en el ingreso a nivel nacional y regional. Fitch considera que algunas de las fortalezas externas de México, las cuales habían compensado parcialmente sus debilidades fiscales domésticas, se han venido deteriorando desde 2001. De ahí la necesidad para México de implementar reformas estructurales para mejorar su competitividad y mejorar su calidad crediticia soberana.

 

La postura prudente del Gobierno ha permitido mantener los déficits fiscales en niveles manejables. Las desviaciones de las metas fiscales has sido enfrentadas con ajustes automáticos en el gasto. La tasa de inflación –después de haberse registrado una desviación de más del 1% el año pasado– se espera que se ubique dentro de la meta del Banco Central de 3% +/-1%. En adición, la buena política de endeudamiento del Gobierno le ha permitido retirar este año la totalidad de los bonos Brady en circulación, redituándole al Gobierno resultados muy positivos. Los indicadores de endeudamiento de la deuda externa han mejorado durante los últimos años debido a la política de endeudamiento del Gobierno, así como al crecimiento en las exportaciones y al aumento en las reservas internacionales. La deuda externa neta que representa el 53% de las exportaciones esta en línea con la mediana de países calificados en ‘BBB’ (triple B) por Fitch. Sin embargo, el nivel de 25% que representa la deuda pública externa neta de las exportaciones, se ubica aún por encima de la mediana de ‘BBB’ (triple B).

 

Las debilidades estructurales en las finanzas públicas aún persisten en México, con una baja recaudación de impuestos no derivados del petróleo, así como una alta dependencia de los ingresos petroleros. De no haber una reforma fiscal adicional, es muy probable que las presiones fiscales se intensifiquen en los próximos años, dada la expectativa de una caída en los precios del petróleo, una disminución en el flujo de ingresos no recurrentes, y el aumento en los costos de las pensiones en el sector público. Hasta ahora, el escenario político no ha permitido una reforma fiscal integral que el país requiere. A partir de las elecciones del 6 de Julio, una nueva oportunidad existe para que el Congreso con mayoría del PRI coopere con el Gobierno del Presidente Fox en la reforma fiscal y en otras reformas económicas.

 

El menor dinamismo en las exportaciones de México desde 2001 constituye un factor de preocupación. Lo anterior, se ha manifestado especialmente en la industria maquiladora, la cual se había expandido rápidamente después del acuerdo del TLC y que participa con el 50% de la base de exportaciones. Si bien la desaceleración de la economía Norteamericana ha afectado las exportaciones de México, también otros factores estructurales pueden estar jugando un rol importante. Entre estos destacan, la mayor competencia de otros países (especialmente China) y los trámites burocráticos presentes en el sector. Una cantidad considerable de empresas maquiladoras se han ido de México, especialmente en los sectores textil y electrónico, lo cual ha tenido un efecto adverso en el nivel de empleo del país. Para enfrentar estas presiones competitivas y dinamizar la cadena productiva, México necesita implementar las reformas eléctrica, laboral y fiscal.

 

De implementarse reformas estructurales de alcance considerable, el desempeño económico de México en el mediano plazo mejoraría significativamente, lo cual apoyaría una mejora en la calidad crediticia de México. Adicionalmente, en la mediad en que el marco de la política macroeconómica permanezca fuerte, un deterioro en la calificación es poco probable.