Reporte Especial

 

Acuerdo sobre Pagarés FOBAPROA: Fitch Ratings


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Alejandro García

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Resumen

 

Tras varios meses de negociaciones, la disputa sobre los pagarés FOBAPROA parece haber sido resuelta. El jueves 15 de julio, las autoridades financieras mexicanas y los cuatro bancos que realizaron ventas de créditos al FOBAPROA, anunciaron un acuerdo del que resultará ya sea la liquidación de los pagarés, o la emisión de nuevos títulos por parte del IPAB (Instituto para la Protección del Ahorro Bancario) a favor de los bancos, a cambio de sus pagarés FOBAPROA. Fitch opina que este acuerdo, que contó con la participación y/o aprobación implícita del IPAB, Banco de México, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), resulta favorable tanto para el Gobierno como los bancos, puesto que se elimina la incertidumbre generada al respecto. Fitch Ratings no anticipa ningún impacto en las calificaciones de los cuatro bancos involucrados.

Antecedentes

 

Los pagarés de FOBAPROA deben su nombre al “Fondo Bancario de Protección al Ahorro”, que fungía como el fondo de garantía a los ahorradores, creado en los 80’s por el Banco Central para proteger los depósitos de los ahorradores en bancos con problemas de insolvencia. La rápida expansión en la cartera de créditos registrada tras la desregulación y privatización bancaria a inicio de los 90’s, aunado a políticas crediticias deficientes y una caída en la economía, provocó un severo deterioro en la calidad de los activos de la banca mexicana. La devaluación de diciembre del 94 agravó estos problemas y propició una expedita intervención del FOBAPROA para prevenir una crisis sistémica. El apoyo al sector financiero brindado por este fondo comprendió distintos mecanismos, desde inyecciones de capital a ciertos bancos, apoyos de liquidez en dólares, créditos directos, compra de cartera vencida y programas de apoyo a los deudores, entre otros.

Uno de los medios de soporte más significativo fue el “Programa de Capitalización y Compra de Cartera” (PCCC), que comprendió la venta créditos vencidos de los bancos al FOBAPROA durante 1995 y 1996, a cambio de pagarés a 10 años respaldados por este fondo. Los bancos participantes en este programa se comprometieron a buscar nuevo capital de los actuales o nuevos accionistas por el equivalente a dos veces los créditos vendidos. Como parte del acuerdo, los bancos retuvieron un riesgo sobre las pérdidas (alrededor de 25%) si las recuperaciones se ubicaban por debajo del valor de venta, que se llegó a conocer como el esquema de “pérdidas compartidas” de los bancos. 

Si bien resulta irrefutable que los programas de apoyo implementados por el FOBAPROA, incluyendo el PCCC, fueron cruciales para proteger el sistema financiero, el hecho de que el costo del rescate recaiga sobre los contribuyentes mexicanos ha seguido generando controversia varios años después de la crisis. En 1999, de acuerdo con la Ley de Protección al Ahorro Bancario, el FOBAPROA desapareció y fue remplazado por el IPAB, cuya función principal es establecer un esquema de protección limitada al ahorrador (a implementarse totalmente en el 2005), pero también recibió la sensible encomienda de concluir los programas de apoyo iniciados por el FOBAPROA.


En el 2003 el Congreso, apoyado por el IPAB, pidió a los cuatro bancos (Banamex, BBVA Bancomer, Banorte y Bital, que luego cambió su nombre a HSBC México) someter a una nueva auditoría los cerca de US$20,000 millones (en términos brutos, incluyendo intereses acumulados desde la venta inicial) de créditos adquiridos bajo el programa PCCC, como prerequisito para el intercambio de los pagarés por nuevas notas del IPAB. La disputa entre las partes se centra en la legalidad de una porción de los créditos vendidos, que las autoridades han definido como “irregulares”. Las demandas legales fueron detenidas por los bancos al justificar que la nueva auditoría no se contemplaba en la ley, además de que los créditos en disputa ya habían sido auditados en 7 ocasiones (incluyendo la CNBV, FOBAPROA, auditores externos y el IPAB) desde que fueron vendidos al FOBAPROA. Adicionalmente, los bancos argumentaron que el alcance de la nueva auditoría era demasiado amplio e “impreciso”.

Eventos Recientes

 

El 15 de julio del 2004, la SHCP y los bancos mencionados firmaron el largamente esperado acuerdo donde se resolvía esta disputa. Algunos de los términos del acuerdo son los siguientes:

·        Habrá auditorías independientes a los créditos adquiridos por el IPAB mediante el PCCC. La revisión comprenderá la Gestión, Existencia y Legalidad de los préstamos.

·        El IPAB tiene la obligación de asumir la deuda bruta del FOBAPROA (Tabla 1). El valor de la deuda se encuentra sujeto a posibles ajustes a la baja como resultado de las revisiones.

·        IPAB tiene la obligación de emitir pagarés a los bancos una vez que las revisiones hayan concluido y se ejecuten los resultados.

·        Los términos y condiciones originales de los pagarés FOBAPROA (tasa de interés y vencimientos, en su mayoría durante 2005 y 2006) se mantendrán sin cambio después del intercambio por Notas IPAB. 

·        Antes de firmar el acuerdo los bancos tienen que desistir de sus demandas legales contra el IPAB.

·        Al momento de firmar el acuerdo, ciertos créditos (préstamos “pequeños”, inferiores a $200,000 pesos al final de 1995) que las autoridades creen fueron vendidos incorrectamente al FOBAPROA, serán segregados en un fideicomiso que los mantendrá mientras un proceso judicial determina si la venta puede ser revertida. Si el fallo es favorable a los bancos, los créditos serán asumidos por el IPAB; en caso contrario, los bancos absorberán el costo de los mismos.

·        Tras firmar el acuerdo, Banamex y BBVA Bancomer deberán comprar al IPAB algunos créditos relacionados, incluyendo intereses devengados, que fueron cuestionados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

·        La auditoría durará un período de seis meses, después del cual las autoridades y los bancos tendrán un mes para discutir los resultados.

·        Los bancos tienen la opción de recomprar al IPAB a valor de mercado algunos créditos comerciales o hipotecarios que no se hayan recuperado, incluso podrían ser vendidos por los propios bancos a terceros mediante un mecanismo de subasta pública.

 

Concluidas las auditorías, los pagarés del FOBAPROA pueden ser intercambiados por uno de los siguientes mecanismos (o alguna combinación):

·        Un crédito directo otorgado por el banco al IPAB.

·        Los bancos pueden recibir deuda emitida por el IPAB, totalmente comparable con los bonos operados en el mercado de deuda, conocidos como Bonos de Protección al Ahorro (BPA’s).

·        Los bancos pueden recibir un pago en efectivo, que puede ser usado para adquirir deuda de mercado del IPAB.

·        Los bancos pueden recibir bonos con condiciones similares en cuanto a vencimientos y cupones que los actuales pagarés del FOBAPROA.

 

Después de completar las auditorías el IPAB puede tomar cualquiera de los siguientes caminos de acción:

·        IPAB puede mantener el crédito, si está satisfecho de su origen (el préstamo no fue irregular).

·        IPAB puede rechazar el crédito e intercambiarlo con el banco.

·        Si el crédito fue señalado como irregular, el banco deberá adquirirlo del IPAB.

Efecto en los bancos

 

Aunque parte de las cifras no se han hecho públicas, Fitch Ratings considera que las pérdidas netas que tengan que absorber los bancos, como resultado de este acuerdo, serán relativamente bajas y sin efecto en sus calificaciones. Por esta razón, Fitch no anticipa cambio alguno en las calificaciones de estos bancos derivado del Acuerdo. Además, es importante mencionar que nuestras calificaciones se sustentan en una medida significativa en el soporte disponible con que cuentan estos bancos de parte de sus accionistas. La importancia de las operaciones en México dentro de la estrategia global de los bancos matrices (Banamex es parte de Citigroup, BBVA Bancomer de BBVA y HSBC México de HSBC) ha llevado a Fitch a otorgar una calificación de Soporte del nivel ‘2’ a cada una de estas instituciones, la cual implica una alta probabilidad de apoyo externo en caso de ser requerido. Además, Banorte cuenta con una calificación de Soporte ‘3’, basada en su importancia en el sistema financiero, por lo que a juicio de Fitch, existe una probabilidad razonable de que el banco sea apoyado en caso de ser necesario.  

Cuadro de texto: Tabla 1.  Marzo 2004 (Millones de pesos)
 	Banamex	BBVA Bancomer	Banorte	HSBC México	Total
FOBAPROA (programa PCCC)	82,451 	97,769 	12,675 	30,130 	223,025 
Cuenta de Cheques	(25,291)	(18,518)	(3,477)	(6,079)	(53,365)
Compra de créditos relacionados	(6,211)	(3,264)	0	(3)	(9,477)
Deuda bruta asumida por el IPAB	50,949 	75,987 	9,198 	24,049 	160,183 
Pérdidas compartidas	(12,570)	(18,454)	(2,079)	(5,974)	(39,077)
Programas de Incentivos	(728)	(8,692)	(342)	(949)	(10,711)
Recuperación de activos estimada	(671)	(2,227)	(150)	(154)	(3,202)
Deuda neta asumida por el IPAB	36,980 	46,614 	6,627 	16,972 	107,193 
Créditos “pequeños”	(2,000)*	(2,800)*	(100)*	(2,000)*	(7,010)
Cuentas de cheques – Recuperaciones realizadas por los bancos desde 1995. Compra de créditos relacionados – Créditos que tienen que ser comprados, principalmente por BBVA Bancomer and Banamex, que fueron cuestionados por ASF. Pérdidas compartidas – Reservas creadas por los bancos desde 1995 como parte del acuerdo PCCC. Programa de Incentivos – Reservas creadas por los bancos desde 1995 relacionadas con créditos sub-reservados que fueron vendidos al FOBAPROA en 1995-96. Créditos pequeños – Créditos inferiores a 200,000 pesos al final de 1995, que las autoridades reclaman fueron vendidos ilegalmente al FOBAPROA y han sido separados en un fideicomiso hasta que un proceso judicial determine si la venta de estos créditos debe ser revertida. * Cifras aproximadas

La Tabla 1 muestra algunas cifras proporcionadas por la SHCP, que han sido complementadas por el reporte estadístico trimestral de la CNBV y estimaciones propias de Fitch. Las cifras muestran la cantidad total de Pagarés emitidos tras el PCCC en manos de los cuatro bancos ($223 mil millones de pesos) y los cálculos para llegar a la deuda bruta que se estima será absorbida por el IPAB ($160 mil millones de pesos). La compra de créditos relacionados ($9,500 millones) será principalmente por parte de Banamex y BBVA Bancomer. El acuerdo estima una recuperación de activos por $3,200 millones adicionales a lo ya recolectado por los bancos ($53,400 millones a la fecha, señalados como ‘cuentas de cheques’), que representa alrededor del 2% de la deuda bruta que será asumida por el IPAB.

Las cantidades en el ramo de cuentas de cheques son las recuperaciones que se han obtenido desde 1995, mientras que las pérdidas compartidas ($39,000 millones) e incentivos ($10,700 millones) son reservas creadas por los bancos. La línea de préstamos “pequeños” (7,000 millones de pesos) representa un posible pasivo adicional para los bancos o el Gobierno, dependiendo de la resolución jurídica. Las pérdidas esperadas de los bancos se refieren la compra de créditos relacionados y otros créditos comerciales e hipotecarios (no registrados en la Tabla 1), así como el riesgo de que las recuperaciones futuras no alcancen los niveles esperados. Adicionalmente, podrían detectarse más créditos “irregulares” que los bancos deberían absorber. Sin embargo, los bancos podrán contrarrestar dichos cargos con las reservas de pérdidas compartidas e incentivos, los que reducirá notablemente el posible impacto negativo para las instituciones.

Cuadro de texto: Table 2. Calificaciones de los bancos relacionados en la disputa con el FOBAPROA (Julio 15, 2004)

			Moneda Extranjera	Moneda Local	
Banco	Individual	Soporte	L/Plazo	C/Plazo	L/Plazo	C/Plazo	Perspectiva
HSBC México  	D 	2	- 	 - 	- 	 - 	-
BBVA Bancomer  	C	2	BBB-	F3	BBB+	F2	Estable
Banco Mercantil del Norte	C/D	3	BBB-	F3	BBB-	F3	Estable
Banco Nacional de México  	C	2	BBB-	F3	A-	F2	Estable

Financieramente, el Acuerdo se aprecia positivo en el mediano plazo para los bancos, a pesar de absorber costos en el corto plazo. Mientras que las pérdidas netas serán moderadas y algunos cargos serán deducibles de impuestos, los bancos están migrando una parte considerable de su balance (en promedio alrededor del 9% neto de recuperaciones, pérdidas compartidas y programas de incentivos) de activos ilíquidos hacia activos líquidos. Hay otros beneficios: el componente político será eliminado (cuando concluya la auditoria), permitiendo a las administraciones de los bancos concentrarse en el negocio crediticio y no en asuntos políticos.


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