El reto ahora es construir calidad de vida en las ciudades: Uniapravi

 

México, D. F., 16 de agosto de 2007.

 

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rear ciudades competitivas es el principal reto de la presente administración en materia de desarrollo urbano, donde se reoriente la vivienda popular hacia el centro de las ciudades y la residencial hacia los suburbios de manera que se alivien los problemas de transporte, contaminación y se fomente una calidad de vida mejor para la población.

Lo anterior lo manifestó el presidente de la Unión Interamericana para la Vivienda (UNIAPRAVI), Manuel Zepeda Payeras, durante la reunión que realizó este organismo internacional en las instalaciones de Hipotecaria Su Casita.

Hizo notar que el crecimiento del sector vivienda se basó durante la administración pasada en la expansión del crédito como consecuencia de la disminución en la tasa de interés y en la modernización del INFONAVIT (menor cartera vencida, mejor cobranza y cofinanciamiento), pero el avance en cuanto a desarrollo urbano de calidad, mayor oferta de suelo, mejor regulación, coordinación institucional, fue marginal.

En los países desarrollados, dijo, los suburbios son para las familias de altos ingresos y las de ingresos bajos se concentran en vivienda vertical en el centro de las ciudades grandes. La renovación de las ciudades, con parques, mejor transporte público y cercanía con el trabajo, puede redundar en mayor calidad de vida para esas familias.

Zepeda apuntó también que en las ciudades medianas hace sentido la vivienda vertical para las familias de escasos recursos, aunque estén en la periferia, porque representa la forma de elevar la densidad, reducir el costo de la urbanización y hacer viable su oferta. Se pueden complementar con amplias áreas verdes, que tienen un costo bajo de urbanización.

Si bien escasea la vivienda económica “nueva”, existen varios millones de viviendas  usadas de valor bajo. Por consiguiente, todas las esfuerzos se deben apuntar  a que las familias de bajos ingresos tengan acceso a ese mercado, lo que requiere resolver básicamente dos problemas: la falta de títulos de propiedad convenientemente registrados, y el alto costo de la compra, porque no existe para la vivienda usada de interés social una exención de ISAI y derechos registrales, como en el caso de la vivienda nueva.  

Las ciudades competitivas generan empleo, lo que además de aumentar el bienestar de las familias, eleva la demanda de viviendas y, por consiguiente, la plusvalía de éstas, mejorando el valor del patrimonio familiar y su capacidad para adquirir una mejor vivienda.

Por su parte, Jorge Yarza, en su calidad de asesor en materia de vivienda del equipo de transición del Presidente Calderón, señaló que México debe cumplir la meta de que en el año 2020 el flujo anual de financiamiento habitacional alcance el 9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), contra el 2.5 por ciento que registra actualmente. Parece una cifra desproporcionada e inalcanzable, dijo, pero es el porcentaje que tiene países como España. La diferencia entre el coeficiente inversión a PIB entre España y México lo explica el sector inmobiliario. Este sector, bien trabajado y con políticas públicas alineadas, puede elevar el crecimiento de México a la meta del 7 por ciento anual, apuntó.

         Yarza también destacó el papel que ha desarrollado la UNIAPRAVI en el intercambio de las mejores prácticas de vivienda en Latinoamérica. Puso como ejemplo la experiencia colombiana en materia de bursatilización hipotecaria o el buen desarrollo habitacional en Chile y Costa Rica.

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