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Diario Ejecutivo
Por Roberto Fuentes Vivar

Los energúmenos de Maru Campos
§ ¡Ah Chihuahua, cuánto apache sin huarache!
§ Exponen las peores mañas de la DFS de los 60's y 70's
Definitivamente
la noticias ´más importante (también relevante y trascendente) del fin de semana
fue la manifestación del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en
Chihuahua.
No tanto por la
manifestación en sí, sino por el hecho de que la gobernadora de la entidad,
María Eugenia Campos, impulso (no me atrevo a decir que pagó, pero no sería
extraño) a una horda de energúmenos para tratar de frenarla, violando incluso la
Constitución.
Por eso esta
horda de energúmenos (los Energúmenos de Maru, podría ser el nombre algún grupo
musical que exaltara la violencia) se dedicó a bloquear carreteras, realizar
mítines en el aeropuerto, cerrar el transporte público municipal y a diversas
acciones tendientes a inhibir la participación de los manifestantes.
Esas acciones
provocaron violencia verbal y física contra simpatizantes de Morena y, en
síntesis, la utilización de estrategias dignas de los días más oscuros (en los
sesentas y setentas del siglo pasado) de la Dirección Federal de Seguridad
(DFS).
Para empezar,
hay que definir que es un energúmeno. La Real Academia de la Lengua Española
dice: (m. y f. Persona que habitualmente se comporta de manera airada o
violenta. Sin. basilisco, fiera, furia, chichintora”. Otra acepción es: “m. y f.
p. us. Persona poseída por el demonio. Sin. poseído, poseso, endemoniado,
demoníaco, demoniado”.
Y agrega: “Del
lat. tardío energumĕnus, y este del gr.
ἐνεργούμενος
energoúmenos 'poseído', part. pas. de
ἐνεργεῖν energeîn 'mover, impulsar'”
A su vez, en el
Diccionario de uso del español (DUE) de María Moliner, la palabra energúmeno se
define principalmente como una persona violenta, colérica o que se enfurece
fácilmente. La IA añade: “El diccionario resalta las siguientes características
de este término: Actitud colérica: Designa a alguien que está muy encolerizado o
que se pone así con mucha facilidad. Uso comparativo: Frecuentemente se utiliza
en frases comparativas para exagerar la violencia o el enojo de alguien (por
ejemplo, "se puso como un energúmeno"). Extremismo: También aplica a la persona
que se expresa con violencia o extremismo al discutir, como al hablar de
política o defender posturas”.
En síntesis, un
energúmeno es una persona violenta. Como las que se pudieron en una docena de
videos que se difundieron el fin de semana en las redes sociales por parte de
asistentes a la manifestación, en los que se observa la violencia contra
dirigentes de Morena.
Pero me detengo
en dos: en uno, un energúmeno increpa al periodista Hernán Gómez Buera y lo
amenaza con golpearlo a pesar de ser de la tercera edad. Su único argumento, que
repite el energúmeno es “Eres una mierda”.
El otro es más
grave, (del cual no estoy seguro de si ocurrió este sábado o el anterior cuando
también estuvo en la entidad la dirigente de Morena Ariadna Montiel) “el
director y comunicador de Ojinaga Noticias (BM Radio), Israel Beltrán Silva, fue
agredido y apuñalado durante un bloqueo en la entrada a la ciudad de Chihuahua.
El periodista se encontraba cubriendo la manifestación cuando fue atacado,
resultando con heridas de arma blanca”. Como sea fue difundido profusamente este
sábado 16 de mayo y en él se ve como es golpeado el comunicador estando en el
piso.
Pero hay muchos
otros, tomados en el aeropuerto de Chihuahua, en donde ciudadanos convertidos en
casi poseídos por alguna fuerza maligna (no podría ser benigna cuando actual con
tal violencia oral) escupen cualquier tipo de agresiones verbales contra Morena
y sus dirigentes.
La actuación de
estos energúmenos recuerda a la de los “porros” (en su verdadera acepción y no
en la que los intelectuales neoliberales intentaron desvirtuar en los años
ochenta) que eran pagados por directivos de la UNAM y del Poli (y algunos
empresarios como el papá de Ricardo Salinas Pliego) para intentar frenar
cualquier movimiento de izquierda que se gestara en las aulas. Claro, lo hacían
con amenazas y extrema violencia y en muchas ocasiones con armas de fuego.
Pero también la
actitud general del Gobierno de Chihuahua (y de sus simpatizantes, pagados o
voluntarios) recuerda precisamente las estrategias más oscuras de la Dirección
Federal de Seguridad en los años más sucios de la guerra sucia.
Vemos algunos
detalles:
1.-La ciudad de
Chihuahua amaneció con grandes espectaculares en contra de la manifestación, lo
que tiene como propósito) como ocurría hace 60 o sesenta años) generar miedo
entre los manifestantes y exacerbar los ánimos de quienes no comparten la
opinión de los marchistas.
2.- Bloqueo de
carreteras. Nuevamente para inhibir la llega de manifestantes por carretera.
Incluso algunos de estos bloqueos fueron atribuidos a organizaciones campesinas,
pero la mayoría de las agrupaciones agropecuarias negó abiertamente su
participación.
3.-Apertura de
zanjas en logares cercanos a la manifestación, supuestamente para realizar obras
públicas. Es decir, prohibir el paso de peatones, concretamente de los
manifestantes.
4.- Bloqueos de
carreteras por supuestos accidentes de vehículos, con el propósito de evitar la
llegada de manifestantes.
5.-Manifestaciones, supuestamente ciudadanas, en contra de los posibles
asistentes, antes de que llegaran al lugar de la manifestación, como sucedió en
el aeropuerto de la capital chihuahuense.
6.- Agentes
infiltrados vestidos de civil, para enfrentarse directamente con manifestantes o
tratar de amedrentar la participación.
Estas acciones
forman parte de una especie de manual de la DFS y de las policías durante la
guerra sucia. Nada más hay que recordar cuántas muertes de estudiantes fueron
atribuidas a supuestos enfrentamientos de civiles, como los que ocurrieron
(afortunadamente sin llegar a mayores) en Chihuahua.
Pero hay un
asunto todavía más grave y del cual alerté en mi entrega pasada y repito hoy
textualmente: “en redes sociales y en algunos medios se difundió la noticia de
que la dirigente municipal del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en
Valle de Allende, Chihuahua, María Lucía Mora, fue asesinada a balazos la noche
del martes en un ataque directo, lo que también dejó a su esposo gravemente
herido, según informaron autoridades y reportes locales. Incluso la presidenta
Claudia Sheinbaum dijo sobre el caso que no hay que investigar el caso, sin caer
en especulaciones. La realidad es que de confirmarse la información el asunto es
grave por su contexto: el domingo pasado la nueva dirigente nacional de Morena,
Ariadna Montiel estuvo precisamente en esa entidad y llamó a una megamarcha
(este sábado) para que la gobernadora María Eugenia Campos se castigada por
violación a la soberanía por permitir la operación de agentes de la CIA en
territorio nacional. En ese entorno el asesinato de una lideresa de Morena deja
muchas preguntas ¿Se intenta crear miedo ante la marcha?”
Lamentablemente
de este caso, poco sabremos, pues el asunto deberá ser investigado por las
huestes de Maru Campos y sus energúmenos.
Por cierto, me
llamó la atención que la marcha no fue destacada en las primeras planas de los
mal llamados diarios nacionales. Solo dos de ellos la abordaron en su portada y
bajo distintos ángulos: La Jornada y Reforma.
¿Será que los
dos mil 500 millones de pesos que ha gastado la actual gobernadora en publicidad
oficial sí sirve para comprar silencios?
Más allá de si
la marcha fue un fracaso (menos de dos mil dicen los energúmenos de Maru Campos,
aunque en las fotos personalmente conté más de dos mil) o un éxito por los 20
mil que calculó Morena, dará mucho de qué hablar.
Por lo menos
recuerda la frase ¡Ah Chihuahua, cuanto apache y sin huarache!
Dice el filósofo
del metro: Los energumentos son una cruza de energúmenos sin argumentos.
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