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Moneda en el Aire
Por Jeanette Leyva
Transformación del sistema de pagos:
ganadores y perdedores
La
transformación del sistema de pagos en
México está entrando en una etapa mucho más
relevante: ya no se trata únicamente de
desarrollar nuevas herramientas digitales,
sino de conseguir que toda la
infraestructura que existe detrás funcione
de manera coordinada, desde los bancos y
adquirentes hasta los pequeños comercios,
las terminales punto de venta y, por
supuesto, las autoridades.
La publicación de
las reglas de interconexión de cámaras de
compensación representa un avance importante
en ese proceso, particularmente porque
permite atender uno de los temas que había
generado cuestionamientos dentro de la
industria y que también había sido señalado
en el contexto de las conversaciones
comerciales entre México y Estados Unidos,
incluida la preocupación expresada por
procesadores de pagos internacionales
respecto de determinadas condiciones del
mercado mexicano. Si bien, buena parte
del trabajo técnico para aterrizar esas
reglas se realizó entre los participantes
del sistema y posteriormente fue incorporado
por la autoridad en las propuestas
regulatorias -que han estado consensadas-,
no han dejado de hacer ruido en las últimas
semanas. Todos tienen interés e intereses
desde la Asociación de Bancos de México
(ABM), que preside Emilio Romano Mussali; el
Banco de México (Banxico), encabezado por la
gobernadora Victoria Rodríguez
Ceja; la Comisión Nacional Bancaria y de
Valores (CNBV) con Ángel
Cabrera; la Asociación de Agregadores de
Medios de Pago (ASAMEP) con Juan Carlos
Viramontes, por mencionar algunos, todos
mantiene la responsabilidad sobre la
operación y evolución de buena parte de la
infraestructura de pagos.
Lo que queda ahora
son ajustes mucho más específicos: facilitar
el enrolamiento de adquirentes, simplificar
procesos relacionados con CoDi y hacer más
sencillo para los bancos activar cuentas y
soluciones digitales para pequeños negocios.
Aquí extraoficialmente se busca que sea CoDi,
el nombre que prevalezca, así como Pix en
Brasil, que sea muy sencillo el poder hacer
la transacción, sin los largos números de la
Clabe Interbancaria, que si bien es exitosa,
segura y el SPEI lo procesa en milésimas, se
busca tener lo mejor de los dos mundo. El otro punto en
donde avanzan, al menos en ideas y
propuestas, es en reducir el uso del
efectivo, a cargo de la Agencia de
Transformación Digital y
Telecomunicaciones, encabezada por José
Antonio Peña Merino; eso sí, hay temas que
al menos no se ve que como propuso la
presidenta Claudia Sheinbaum puedan
aplicarse rápido, como el no aceptar uso de
efectivo en carreteras, al menos las
principales vías operadas por privados, no
han sido convocados en el tema, ni tienen
idea sobre cual es el plan que se piensa
aplicar. Y en el caso de
eliminar el efectivo en las gasolineras, se
atraviesan diferentes puntos de conflicto,
en donde el costo de digitalizar es alto.
Aunque se han planteado esquemas de tasa de
intercambio cero para determinados sectores,
recibir un pago digital genera costos para
alguno de los participantes de la cadena. En
el caso de las gasolineras, esto adquiere
mayor relevancia porque existe una discusión
paralela sobre los márgenes de operación,
particularmente, sobre el precio del diésel. Por eso la política
de reducir el efectivo tendrá que ir
acompañada de incentivos económicos y no
solamente de obligaciones regulatorias. Mientras tanto, la
banca está trabajando en simplificar cuentas
y soluciones para pequeños comercios, además
de impulsar una estrategia para digitalizar
negocios a través de grandes empresas ancla
y sus cadenas de proveedores. México ya tiene
buena parte de la infraestructura, ahora con
la propuesta de los cambios regulatorios,
que luego hablaremos más a detalles, se
busca que todas las piezas hablen entre sí,
pero algo importante que nadie debe perder
de vista, es que la digitalización no
termine siendo una imposición que excluya
precisamente a quienes todavía dependen del
efectivo, por lo que en estos temas aún hay
mucho por discutir, entender y escribir. Propiedad
intelectual: el activo que México busca
proteger La propiedad
intelectual suele verse en México como un
asunto jurídico: registrar una patente,
proteger una marca o defender una invención.
Pero el verdadero reto es económico:
conseguir que esos derechos se conviertan en
activos capaces de generar inversión y
financiamiento.
El anuncio de que
México asumirá el papel de Oficina de
Búsqueda y Examen Preliminar
Internacional dentro del PCT, coloca
al Instituto Mexicano de la Propiedad
Industrial (IMPI), que dirige Vidal Llerenas
Morales, en una posición de mayor relevancia
dentro del sistema internacional de
patentes. El movimiento también es
consistente con la estrategia de innovación
que impulsa la Secretaría de
Economía, encabezada por Marcelo Ebrard
Casaubon. Por lo que la visita
de Marco Alemán, subdirector General del
Sector de Propiedad Intelectual y
Ecosistemas de Innovación de la
Organización Mundial de la Propiedad
Intelectual, es relevante por los tres temas
principales en que se enfocará hoy el
encuentro en el Museo Franz Meyer. Uno es en la
industria farmacéutica, en donde el país
busca ampliar sus capacidades de producción
nacional, particularmente de medicamentos
genéricos, donde el tema es sumamente
importante porque se necesita mantener
reglas de propiedad intelectual
suficientemente claras para no desincentivar
la investigación, el desarrollo tecnológico
y la inversión. El otro tema, es
avanzar en que se realicen procesos como en
otros países, en que una patente o una marca
puede ser también una herramienta para
obtener crédito, pero para ello la banca
tiene que tener los elementos para poder
valuar estos intangibles, si no se hace
seguirá ocurriendo que buena parte del
patrimonio de las empresas innovadoras
permanecerá fuera del sistema financiero,
por lo que las autoridades de Economía
tienen claro de que el siguiente paso para
México no es solamente proteger la
innovación, sino aprender a valuarla,
financiarla y convertirla en crecimiento
económico, resultados que ojalá se vean
pronto. Massunaga debuta
y Mastercard redobla su apuesta por México
Luego de meses en
búsqueda del perfil ideal, Sidney
Massunaga, ya fue presentado como el nuevo
director y country manager de Mastercard
México, tal como adelantamos en esta columna
hace unos meses, y ya tuvo su primer evento
público al frente de la operación,
acompañado por Silvana Hernández, presidenta
de la División Norte de América Latina. En su primer mensaje
estuvo concentrado en México y,
particularmente, en uno de los segmentos con
mayor potencial para la transformación
digital: las micro y pequeñas empresas,
donde buscan, como se dice coloquialmente,
“echar toda la carne al asador”. Massunaga llega a
Mastercard después de su trayectoria en HSBC
y toma la posición tras la salida
de Mauricio Schwartzmann. En
paralelo, Hernández asumió el liderazgo
regional en junio, en sustitución de Kiki
Del Valle, quien ahora encabeza Aceptación
para Mastercard en Norteamérica. El nuevo equipo
llega con una agenda ambiciosa. Mastercard
pretende impactar a más de 1.5 millones de
personas y negocios en México, mediante
Mastercard Avance MiPyME, junto con
Fundación Capital, y PyMEs Ciberseguras, con
AMITI. La apuesta va más
allá de aceptar pagos con tarjeta, pues
buscan que estos pequeños negocios también
se digitalicen, hagan uso de más
herramientas financieras, sepan protegerse
de amenazas cibernéticas y con ello operar
con mayor eficiencia, lo que se traduciría
en más ganancias. El reto es interesante y
Massunaga arranca con todo el compromiso de
convertir la tecnología en crecimiento
tangible para las Mipymes mexicanas. Ojalá
se logre. Regular seguro de
gastos médicos mayores El diputado Jericó
Abramo parece haber encontrado una fórmula
política infalible: poner a las aseguradoras
y hospitales en el papel de villanos y al
usuario en el de víctima. El problema es que
un mercado financiero no se arregla a golpe
de consignas ni con frases como “se acabó la
fiesta”. Transparentar
tarifas y comisiones, ayudar y poner frenos
a malas prácticas en el tema de seguros de
gastos médicos mayores es una buena idea,
pero Abramo parece olvidar que Hacienda
tiene mucho que decir. La Unidad de Seguros,
Pensiones y Seguridad Social conoce los
riesgos regulatorios y financieros de mover
estas piezas. Y si los cambios son realmente
relevantes, resulta difícil imaginar que
puedan evaluarse al margen de esa
coordinación. Por lo pronto, la moneda está en el aire. |