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Moneda en el Aire
Por Jeanette Leyva
Aseguradora
magisterial, ¿próximo elefante blanco?
Mientras
el Gobierno Federal busca desactivar uno de
los conflictos más complejos que enfrenta
actualmente con el magisterio, la realidad
es que los problemas que hoy tienen a miles
de maestros en las calles no nacieron ayer
ni se resolverán únicamente con nuevas
promesas, ni con otra reforma magisterial. La propuesta
presentada para crear una aseguradora
pública especializada en el pago de
pensiones puede sonar atractiva en el
discurso. Al final, ¿quién podría oponerse a
un mecanismo que garantice mejores
condiciones para el retiro de los
trabajadores del Estado? El problema surge
cuando se revisa el historial de compromisos
incumplidos y las instituciones que podrían
formar parte de la ecuación.
Los docentes llevan
años reclamando acuerdos que han pasado de
una administración a otra sin concretarse.
Uno de ellos es la compactación de plazas
administrativas con plazas docentes, una
demanda histórica que ni el gobierno pasado
ni el actual han logrado resolver de manera
definitiva y que en la secretaría de
Educación Pública (SEP) que lleva Mario
Delgado, sólo dicen que sí, pero no hacen
nada al respecto, y es un tema que en nivel
Medio Superior nada más no avanza, claro
sólo si eres amigo o conocido de directivos
o funcionarios las plazas llegan, se aplican
e incluso directores de esos niveles
incluyen a toda la familia. Por eso, entre los
maestros existe la percepción de que las
mesas de negociación suelen generar más
anuncios que soluciones permanentes. En el sector
financiero, además, la sola mención de
PensionISSSTE dentro de la propuesta que
incluiría la aseguradora ha encendido
algunas alertas. No necesariamente porque la
aseguradora sea inviable, sino porque existe
preocupación sobre las funciones y riesgos
en organismos públicos con trabajo
financiero, que requiere expertis y perfiles
acorde a lo que realizarán. Y es que la
experiencia reciente tampoco ayuda. El Banco
del Bienestar fue presentado como el gran
instrumento de inclusión financiera del
país, una banca popular capaz de acercar
servicios a millones de mexicanos. Hoy, en
los hechos, su función principal es la
dispersión de recursos gubernamentales, con
un gran número de fallas e instalaciones sin
los mínimos requerimientos que se le exigue
a la banca comercial. Cumple una tarea
relevante, sí, pero muy distinta de aquella
ambiciosa promesa original. Por eso surge la
pregunta inevitable: ¿la nueva aseguradora
terminará siendo una institución robusta y
autosuficiente o simplemente otro organismo
público con elevados costos operativos y
limitada capacidad de transformación? La discusión también
obliga a recordar por qué se modificó el
sistema de pensiones. La reforma no surgió
por capricho. Durante años, diversos
estudios advirtieron que el Gobierno
simplemente no tendría capacidad financiera
para cubrir las obligaciones crecientes del
esquema anterior. El costo actuarial era
cada vez más pesado para las finanzas
públicas y llevaba el sistema al colapso. Eso sí, a nadie
gusta el esquema de Afores. En el sector
privado muchos tendrán semanas cotizadas,
pero no la edad para pensionarse; otros los
años cumplidos de labor en el magisterio,
pero las reformas a la ley los obligan a ir
más años a estar frente a aulas, injusto sin
duda los esquemas. Desde luego,
regresar a esquemas más generosos requieren
alternativas presupuestales y dinero no hay
–ahí están los datos de las calificadoras–,
y hacer un cambio sustancial implicaría
decisiones políticas de enorme costo y una
redefinición completa de las prioridades del
gasto público. Mientras tanto, el
gobierno intenta apagar un incendio con
nuevas promesas institucionales. El reto
será demostrar que esta vez existe un plan
financiero sólido detrás de los anuncios y
no solamente una estrategia temporal para
ganar tiempo frente al descontento
magisterial. Porque en materia de pensiones,
las buenas intenciones nunca han sido
suficientes; lo que cuenta es quién paga la
cuenta y durante cuánto tiempo puede
hacerlo. Banamex: 142 años
y una nueva página por escribir En el mundo
financiero mexicano pocas instituciones
pueden presumir una historia tan larga y,
sobre todo, tan vigente como Banamex. La
semana pasada no sólo celebró 142 años de
existencia ininterrumpida; también marcó la
llegada de Edgardo del Rincón al frente de
la dirección general del grupo financiero,
una coincidencia que simboliza el inicio de
una nueva etapa para uno de los bancos más
emblemáticos del país. La historia de
Banamex está ligada a la evolución económica
de México. Desde la emisión de los primeros
cheques, la introducción de la primera
tarjeta de crédito en América Latina y los
primeros cajeros automáticos, hasta la banca
digital que hoy realiza más de 190 millones
de transacciones al mes, el banco ha sido
protagonista de buena parte de las
innovaciones que transformaron la relación
de los mexicanos con el dinero. Pero cumplir años no
garantiza relevancia. El verdadero desafío
está en demostrar que la institución puede
seguir creciendo en un entorno donde la
competencia digital es feroz y las nuevas
generaciones exigen inmediatez,
personalización y simplicidad y es ahí,
donde sin duda, conociendo a Del Rincón se
enfocará. Porque ahí es donde
comienza la tarea de Del Rincón. Llega a una
institución que atiende a más de 20 millones
de clientes, con una red que alcanza las
zonas donde se genera el 95 por ciento del
PIB nacional y con el respaldo de una marca
que, tras su separación de Citi, busca
reafirmar su identidad propia. El reto es enorme:
conservar el legado sin quedarse atrapado en
él. Banamex tiene historia de sobra; ahora
necesita demostrar que también tiene futuro.
Y para un director que apenas inicia
funciones, no hay mejor carta de
presentación que encabezar una institución
que, después de 142 años, sigue decidida a
reinventarse. Seis años de Klu Parece fácil, pero
en un ambiente de amplia competencia en el
sector de la tecnología y medios de pagos,
cumplir seis años de operación de la
tecnológica Klu, que dirige Alberto Djemal, mostró
que si se enfocan en dos áreas como el
Payments y Adquirencia, pueden marcar una
diferencia. Y es que en el caso
de Payments que integra cuentas, dispersión
de fondos y transferencias internacionales;
la segunda de Adquiriencia que incorpora
terminales, links de pago y cobros vía
WhatsApp lograron abrirse camino y competir.
Por lo que su permanencia confirma el
trabajo que han hecho en materia digital y
que lo más importante, no depende de
sustituir al cliente, sino de ofrecer
soluciones que aporten orden, seguridad y
crecimiento. Y más que fiesta, el
sexto aniversario de Grupo Klu, mostró cómo
la tecnología financiera dejó de ser una
apuesta de futuro para convertirse en una
herramienta cotidiana para empresas y
usuarios, en la que igual atienden a un
corporativo, una Pyme y una persona física,
permanecer y competir el reto que sigue. La Academia de
Ingeniería que preside Alberto Lepe
Zúñiga, nombró Académico de Honor al
ingeniero civil Luis Francisco Robledo
Cabello por su destacada trayectoria
académica y profesional de más de 60 años. Egresado de la UNAM
y especializado en planeación e ingeniería
hidráulica, ha tenido una larga trayectoria
en el servicio público, pasando por la
Secretaría de Recursos Hidráulicos, donde
fue subsecretario de Infraestructura
Hidráulica, en la Secretaría de
Comunicaciones y Transportes; en Conagua y
Comisión Federal de Electricidad como
responsable de planeación de proyectos de
infraestructura, entre ellos de manera
destacada, el Sistema Cutzamala, el cual
inició su construcción hace 50 años y fue
inaugurado seis años después. Robledo Cabello fue
también Premio Nacional de Ingeniería Civil
2019 por el Colegio de Ingenieros Civiles de
México, del cual es miembro activo y en el
que ha ocupado varios cargos en diferentes
mesas directivas, entre ellos integrante del
Consejo de Políticas de Infraestructura, y
fue presidente de la Asociación Mexicana de
Hidráulica. Sin duda, merecido
reconocimiento. Por lo pronto, la
moneda está en el aire.
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