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Por la Espiral
Por
Claudia Luna Palencia

Europa en peligro
Mientras
las violentas protestas se extienden por Europa y las huelgas amenazan con
volverse generales, la erosión del tejido democrático europeo se acelera, en
medio de un clima hostil lleno de rispideces y ausente de consensos. La
parálisis y la destrucción son la estrategia.
Hay un denodado interés por debilitar los europeos y, por dejar a Europa fuera
del nuevo orden internacional. Minarlo para hacerlo un actor menos
preponderante. La sábana del poder quiere disputarse a tres y no a cuatro.
La
situación viene siendo notoria desde hace largos meses. Precisamente, Sami Nair,
analiza este fenómeno que busca debilitar a Europa. Nair es un destacado
politólogo francés.
Se trata de una personalidad con una interesante trayectoria: Nair fue asesor
del gobierno del presidente francés, Lionel Jospin y actualmente es el
vicepresidente del Movimiento Ciudadano y Republicano de Francia.
Con los acontecimientos geopolíticos marcando la agenda mundial, Nair me dijo en
exclusiva que, en la tesitura actual, las relaciones de fuerza son el elemento
dominante de las relaciones entre las naciones.
“Lo vemos con Trump. Ha llegado un dirigente a Estados Unidos que dice
claramente que no le importa el derecho internacional y que ha decidido que el
Golfo de México se llama ahora Golfo de América; y que Groenlandia tendría que
volverse parte de Estados Unidos”, afirma.
Me comentó además un punto que es bastante notorio: Trump pretende imponer que
Ucrania acepte su rendición porque el interés principal de él es pactar con
Rusia; y, lo quiere hacer, en detrimento de la paz y de la justicia, así como de
los derechos del pueblo ucraniano.
Nair me dijo que esta imposición de una rendición a la fuerza o rendición
pactada con Rusia, tiene un trasfondo muy delicado, que va más allá de que Rusia
se quede con el 20% de territorio ucranio.
“A Estados Unidos le interesa acabar rápidamente con ese conflicto porque quiere
enfocarse en China y para dar el punto final busca aliarse con el invasor que es
Rusia. Es una evidencia de que las relaciones geopolíticas están totalmente
trastocadas y prevalece el poder de la fuerza brutal… Una fuerza despiadada en
las relaciones entre los Estados nación”, afirmó convencido.
Lo que ya parece inevitable es que Ucrania termine dividida en dos partes. A
Francia, por ejemplo, le inquieta porque el presidente Emmanuel Macron ha
favorecido que varias empresas galas hagan negocios en Ucrania. Que Francia
entre en elecciones en seis meses añade una enorme interrogante: ¿el nuevo
presidente o presidenta de Francia seguirá apoyando a Ucrania?
A COLACIÓN
Además, lamentablemente Europa, para Trump no cuenta en este proceso, le pedí a
Nair su opinión al respecto: “Es en esta situación que se demuestra una vez más
la impotencia por parte de los dirigentes de Europa. En estos últimos treinta
años, sus dirigentes se dedicaron, como yo lo digo en mi libro Europa
encadenada, a la expansión del sistema económico y comercial de Europa en
lugar de pensar realmente en organizar un poder político europeo fuerte y
potente capaz de existir y de tener una voz a escala mundial”.
Nair considera que la Unión Europea está pagando la debilidad del proyecto
europeo y de la agitación actual de los dirigentes europeos; y, en particular,
de los dirigentes franceses e ingleses porque detrás de esa alharaca no hay
absolutamente nada, ni serio en términos políticos. “Es una desgracia para
Europa, para los ucranianos y desde luego, es una victoria para Trump y Putin”.
En su ensayo Europa encadenada, Nair aborda que uno de los errores de la
Unión Europea ha sido desempeñar un rol estrictamente tecnocrático y económico,
destinado a extender, en lo posible, el mercado hacia el Este. Eso trajo una
Europa que el autor describe “como un cuerpo sin cabeza”.
“La guerra que Rusia declaró a Ucrania en 2022 muestra el enorme costo que
supone la falta de un cuerpo político, tanto en materia de política exterior
común como de defensa. Paralizada en su crecimiento político, todo parece
indicar que la Unión Europea tendrá grandes dificultades para salir de esta
situación si no se enfrenta a la crisis existencial que la embarga”, de acuerdo
con el escritor francés.
Si bien Nair aclara que no es un euroescéptico y es pesimista al respecto de
cómo saldrán librados los Estados nación en Europa frente a lo que resulte una
vez concluya la guerra en Ucrania y vuelva a reequilibrarse el poder entre
Estados Unidos y Rusia.
“El problema es que para que Europa pueda existir y para que esos Estados nación
puedan existir, deberían tener una política extranjera basada en la fuerza”,
apuntó.
X
Claudia Luna Palencia
Journalist Economist Writer
Correspondent in Spain Revista Vértigo
W Radio Televisa
CEO of Conexión Hispanoamérica
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