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Ricos y Poderosos
Marco Antonio Mares
Veto de EU al ganado mexicano,
lecciones
El
veto de Estados Unidos al ganado
mexicano por 14 meses dejó varias
lecciones para los gobiernos de ese
país y de México.
También dejó profundas enseñanzas
para los productores de ambas
naciones.
Entre las más crudas lecciones para
el gobierno de EU, está que las
decisiones políticas no deben
imponerse sobre las técnicas.
En su afán protagónico e insaciable
apetito electoral, Donald Trump
decidió no respetar el concepto de
regionalización, previsto en el
T-MEC, para imponer la prohibición a
la importación de carne.
El gobierno de EU utilizó el tema de
la sanidad como una barrera
injustificada al comercio.
Decidió imponer de manera general,
la prohibición. Al final, la
realidad económica, le devolvió la
bofetada.
El elevado nivel del precio de la
carne para los consumidores
estadounidenses, sin duda fue una de
las razones, sino es que la más
importante, para anunciar el
levantamiento del veto.
Ello sin dejar de reconocer los
esfuerzos de los gobiernos de ambos
países para combatir al gusano
barrenador, con la producción de
moscas estériles.
EU financió una buena parte de los
costos de la fábrica de producción
de ese insecto, en México.
Entre las lecciones más crudas para
el gobierno de México, está
exactamente la misma. Los gobiernos
no deben sobreponer razones
ideológicas a las razones técnicas.
Con la sanidad e inocuidad animal y
vegetal, no se juega.
Frente a la salud de los mexicanos
que debe cuidarse de manera
preventiva con la eficiente
seguridad sanitaria, no hay discurso
político de presunta austeridad, que
valga.
Senasica el organismo responsable de
esa tarea, ha registrado un proceso
de restricción presupuestal que
afecta el debido cumplimiento de sus
funciones.
La prohibición de importación de
ganado mexicano por parte de EU,
dejó claro a ambos gobiernos el alto
grado de interdependencia entre sus
mercados de producción y consumo.
El veto de EU al ganado mexicano
además de lecciones, deja profundos
daños económicos para las dos
economías y sus respectivos sectores
ganaderos y agroindustriales.
El Grupo de Consultoría de Mercados
Agrícolas (GMC), encabezado por Juan
Carlos Anaya condensó algunas de las
cifras más relevantes.
México dejó de exportar 1.974
millones de cabezas.
No recibió alrededor de 2 mil 400
millones de dólares en divisas.
Los ganaderos mexicanos exportadores
tuvieron una pérdida de costo de
oportunidad estimada en 592 millones
de dólares.
El valor por cabeza pasó de cerca de
mil 200 dólares en exportación a
alrededor de 900 dólares en el
mercado nacional.
En Estados Unidos, los corrales de
engorda recibieron menos ganado.
Las plantas empacadoras redujeron su
utilización.
Se dejaron de producir
potencialmente 731 mil toneladas
métricas de carne en canal, con un
valor estimado de 6 mil 240 millones
de dólares.
La menor oferta impulsó los precios
del ganado y de la carne de res a
niveles récord.
La carne molida se acercó a 7
dólares por libra y el sirloin
supera los 14 dólares.
El cierre afectó a engordadores,
empacadores y consumidores en EU.
En la cadena de valor, hubo
perdedores y ganadores entre los
ganaderos de ambos países.
En México los productores perdieron
porque registraron pérdidas de
ingresos, aunque los consumidores
locales ganaron porque ante la mayor
oferta registraron precios más
bajos.
Los ganaderos de exportación dejaron
de recibir el valor promedio de mil
200 dólares por cabeza y recibieron
un precio promedio de 900 dólares
por cabeza en el mercado mexicano;
una diferencia de 300 dólares por
unidad.
En EU la menor disponibilidad de
ganado generó menos animales para
corrales de engorda, menor ocupación
de capacidad instalada, menor número
de cabezas para sacrificio, menor
utilización de plantas empacadoras.
En EU se alcanzaron precios récord
de la carne; mayor gasto de los
hogares, presión sobre la inflación
alimentaria; menor disponibilidad de
proteína bovina.
En EU se beneficiaron los ganaderos
con oferta disponible; menor
competencia de ganado mexicano,
precios récord por sus animales;
resistencia de algunos grupos a la
reapertura.
En México perdieron los ganaderos
exportadores y la economía regional
y en EU perdieron los engordadores,
empacadores y consumidores.
La lección más valiosa para los
ganaderos mexicanos, es que la
crisis se puede convertir en
oportunidad.
El veto a la exportación de ganado
mexicano, que generó una crisis para
los productores, los obligó a
engordar y sacrificar localmente y
con ello lograr un crecimiento
histórico de las exportaciones de
carne de bovino.
Los ganaderos aprovecharon su
inventario para transformarlo en
carne con valor agregado.
Entre enero y junio de 2026, de
acuerdo a datos de la Agencia
Nacional de Aduanas de México
(ANAM), analizados por el GCMA, las
exportaciones mexicanas de proteína
animal sumaron 258.8 mil toneladas,
un aumento de 20.2 por ciento frente
a las 215.5 mil toneladas del mismo
periodo del 2025.
Las exportaciones de carne procesada
pasaron de mil 489 millones a 2 mil
46 millones de dólares, que
representaron 37.4 por ciento más.
Son las lecciones de un veto general
injustificado. Para la reflexión.
Twitter: @marco_mares |
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(La columna Ricos y Poderosos se publica de
lunes a viernes en el periódico El
Economista. Se reproduce con la autorización
del autor). |